Ayer me levanté un poco más tarde de lo habitual, tomé un baño más corto que lo habitual, prácticamente al estilo "matador", y caminé hasta la parada del microbús a toda prisa, corriendo y descansando a tomar aire a ratos.
Miré mi reloj. Eran las 9:05 de la mañana. El viaje hasta la oficina me toma alrededor de una hora y media y yo necesitaba estar en mi lugar a más tardar a las diez. Era una empresa imposible. Pasaron un par de "zócalos" y tres "metro auditorio", pero el KM13 no aparecía. La desesperación comenzaba a hacer presa de mí cuando vi a la distancia al bólido color verde pistache devorando el asfalto del Paseo de la Reforma a gran velocidad. Levanté con firmeza la mano derecha para indicarle que se detuviera, pero al parecer había algún problema con sus frenos puesto que, a pesar de que aminoró la velocidad, era más que obvio que no haría un alto total. Tuve que bajar la mano rápidamente para evitar tocar las pudendas del suben-suben y enseguida eché a correr para alcanzar el estribo y subir de un salto. Fue en ese momento cuando sucedió por primera vez: mientras que el autobús aumentaba su velocidad de manera constante, probablemente hasta alguna fracción significativa de c, yo trataba de comunicarle mi destino al conductor. Me escuché decir con voz pausada "Uuunoo aa laa entradaaaa de Bosqueeeees".
Ya dentro del autobús, las cosas volvieron a la normalidad, y a pesar de que al mirar por la ventana era obvio que nos acercábamos cada vez más al límite de la velocidad, c, adentro todo parecía normal.
Llegué a la oficina a las 10:45, tratando de esconderme detrás del portafolios para evitar las miradas de los compañeros y al sentarme frente a mi computadora, decidí echarle algo de matemáticas al asunto. A pesar de haber viajado a una velocidad constante c, había llegado tarde. ¿Cómo podía ser?
Pero como me dio mucha flojera continuar con el análisis matemático, cuando el jefe se apareció frente a mi, decidí echarle la culpa a Einstein un vez más: "Eees queeee eeel tiempooooo seee habíaaaaaaaa expandiiiiidooooooooo". Espero que se la crea.
Quod erat demonstrandum
Miré mi reloj. Eran las 9:05 de la mañana. El viaje hasta la oficina me toma alrededor de una hora y media y yo necesitaba estar en mi lugar a más tardar a las diez. Era una empresa imposible. Pasaron un par de "zócalos" y tres "metro auditorio", pero el KM13 no aparecía. La desesperación comenzaba a hacer presa de mí cuando vi a la distancia al bólido color verde pistache devorando el asfalto del Paseo de la Reforma a gran velocidad. Levanté con firmeza la mano derecha para indicarle que se detuviera, pero al parecer había algún problema con sus frenos puesto que, a pesar de que aminoró la velocidad, era más que obvio que no haría un alto total. Tuve que bajar la mano rápidamente para evitar tocar las pudendas del suben-suben y enseguida eché a correr para alcanzar el estribo y subir de un salto. Fue en ese momento cuando sucedió por primera vez: mientras que el autobús aumentaba su velocidad de manera constante, probablemente hasta alguna fracción significativa de c, yo trataba de comunicarle mi destino al conductor. Me escuché decir con voz pausada "Uuunoo aa laa entradaaaa de Bosqueeeees".
Ya dentro del autobús, las cosas volvieron a la normalidad, y a pesar de que al mirar por la ventana era obvio que nos acercábamos cada vez más al límite de la velocidad, c, adentro todo parecía normal.
Llegué a la oficina a las 10:45, tratando de esconderme detrás del portafolios para evitar las miradas de los compañeros y al sentarme frente a mi computadora, decidí echarle algo de matemáticas al asunto. A pesar de haber viajado a una velocidad constante c, había llegado tarde. ¿Cómo podía ser?
Pero como me dio mucha flojera continuar con el análisis matemático, cuando el jefe se apareció frente a mi, decidí echarle la culpa a Einstein un vez más: "Eees queeee eeel tiempooooo seee habíaaaaaaaa expandiiiiidooooooooo". Espero que se la crea.
Quod erat demonstrandum

1 comments:
je je, muy bueno.
Sigue escribiendo, que disfruto mucho leerte.
Por cierto, ya viste el blogoton que está organizando Herr Fußball?
Éntrale.
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