Después de tres años regreso a la que fuera mi casa. Es una sensación extraña, el recorrer los espacios familiares viéndolos desde una nueva luz. Sentirme ahora el señor de la casa. Tener a mi lado a mi esposa, ahora en su papel de señora. ¿Quién lo hubiera imaginado hace 5 años? Al menos yo no.
Lo más chistoso son los vecinos, los que me conocieron a los dieciséis, los que me miraban como a un niño latoso al que a veces le daba por hacer fiestas hasta altas horas de la madrugada, y ponerse a cantar como un becerro herido. Ahora me saludan muy serios, como si me dijeran "Buenos días, señor del 310". Qué chistoso.
Lo más chistoso son los vecinos, los que me conocieron a los dieciséis, los que me miraban como a un niño latoso al que a veces le daba por hacer fiestas hasta altas horas de la madrugada, y ponerse a cantar como un becerro herido. Ahora me saludan muy serios, como si me dijeran "Buenos días, señor del 310". Qué chistoso.

0 comments:
Publicar un comentario