viernes, 29 de mayo de 2009

Back in the saddle again

Después de tres años regreso a la que fuera mi casa. Es una sensación extraña, el recorrer los espacios familiares viéndolos desde una nueva luz. Sentirme ahora el señor de la casa. Tener a mi lado a mi esposa, ahora en su papel de señora. ¿Quién lo hubiera imaginado hace 5 años? Al menos yo no.

Lo más chistoso son los vecinos, los que me conocieron a los dieciséis, los que me miraban como a un niño latoso al que a veces le daba por hacer fiestas hasta altas horas de la madrugada, y ponerse a cantar como un becerro herido. Ahora me saludan muy serios, como si me dijeran "Buenos días, señor del 310". Qué chistoso.