jueves, 7 de mayo de 2009

Vaya con la influenza

Apenas hace dos días estábamos sumidos en medio de una feroz pandemia que amenzaba con acabar con la humanidad. Todos salían a la calle con sus cubre bocas cubriéndoles las bocas, temerosos del incauto al que se le escapara un estornudo. No se qué pueda haber cambiado en estos dos días, pero ahora ya estamos de nuevo en el trabajo, los restaurantes han abierto sus puertas una vez más, los cines y establecimientos comerciales reciben a los largamente anhelados clientes y todo parece haber vuelto a la normalidad. La gente destapa su boca nuevamente. Tal vez sería mejor si la conserváramos tapada.

Supongo que el virus se fue a tomar unas merecidas vacaciones, si no, cuál es la diferencia entre hoy y anteayer? Yo ya no sé nada. El aftermath de todo esto, desde mi muy particular, egoista y desinformado punto de vista, es que pude pasar unos cuantos días con mi familia, lo cual, como ya he mencionado anteriormente, siempre se agradece. Ahora qué sigue? Otra vez el trabajo y el estrés de siempre. Hasta la próxima pandemia, si es que no me toca tener una mejor historia que contar, o que alguien más pueda contar acerca de mí.