lunes, 22 de junio de 2009

Chapuliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin

Cada día que pasa nos pasamos más en tiempos y costos y esto sigue sin funcionar. Y 'ora?

Derecho inalienable

Hace poco se legalizó el aborto en el D.F. La sociedad se divide ahora en "Pro-Life" y "Pro-choice". Yo me defino a mí mismo como pro-choice. La diferencia es que yo no creo que matar a un bebé tenga por qué ser la única opción: deberíamos tener más opciones. Esto de los embarazos no deseados parece una epidemia. No sé si decir que es una epidemia de estos tiempos o si siempre lo ha sido, pero a cada rato oigo de fulanita y menganita (acompañadas de fulanito y menganito) que ya dieron su mal paso. Ahora nos quedan dos opciones: la primera es tener al bebé no deseado y ser infelices por siempre jamás, y la segunda es despacharlo rápida y limpiamente. Hay que sacar la basura. Entiendo que no es tan sencillo, que la decisión debe (o por lo menos debería) ser muy difícil. Si me eligen como presidente propongo que tanto a hombres como a mujeres se les aplique una esterilización reversible al alcanzar la pubertad, de manera que los embarazos no deseados en la adolescencia sean una posibilidad remota (ojo, esto debería de ir de la mano con una fuerte campaña de conscientización acerca de que el uso principal del condón será evitar la propagación de STD's). Es un hecho que los adolescentes tienen sexo. Quien lo quiera negar no es sino un pobre iluso. No es darles permiso, que de todos modos no lo piden, sino tomar cartas en el asunto. Y respecto a los requisitos para revertir la esterilización, se me ocurre que podría ser en principio de cuentas, una maquinaria burocrática compleja, un trámite que dure algo así como un año, en caso de que a la mera hora alguien decida echarse para atrás. También un costo, no demasiado alto para que no se caiga en un escenario eugénico en el que sólo la clase privilegiada tenga el derecho a reproducirse (la Barbie necesita chacha, decían algunos cuando sacaron a la venta las muñequitas de Rigoberta Menchú), pero sí como para que el tener un hijo sea una decisión consciente e informada, preferentemente tomada en pareja, en el contexto de una relación estable, tomando en cuenta los casos extraordinarios (problemas de fertilidad, tumores en la matriz y ese tipo de cosas, que de cualquier modo se excluyen a sí mismos del concepto de embarazos no deseados). Considerando los niveles actuales de crecimiento demográfico, las tendencias que nos dicen que los países más pobres son los que tienen un crecimiento mayor mientras que en los desarrollados la población se vuelve cada vez más vieja, ¿Realmente el andar procreando a lo loco es un derecho inalienable de todo ser humano?¿No sería mejor tomar medidas para que la procreación, si bien no sea prohibida, sea forzosamente una decisión consciente e informada? Por lo menos podría ser una alternativa...

Papi chulo

Acaba de pasar el día del padre. Celebramos el mayor logro al que un ser humano puede aspirar, que es el de propagar la especie. Y no estoy diciendo que deberíamos de abrirnos las venas y echar todo por la borda, descorazonados; sencillamente digo que yo no veo diferencia entre el hombre y la cucaracha, el hombre y el pez, el hombre y el ave... Desde un punto de vista puramente biológico y evolutivo, ya hice mi parte en el mundo y puedo morir en paz: he puesto en el mundo un par de niños preciosos. Aunque no sé... algo me impulsa a quedarme un poco más. Tal vez sea sólo la curiosidad de ver qué sucede con ellos. Tal vez sea la vanidad de, al verlos, saber que yo fui quien los puso aquí. Tal vez sea algo más, eso que aún no logro descifrar.

Estrategia evolutiva

Estuve leyendo acerca del chile. El chile produce capsaicina, que es un compuesto que cuando se une a los neorureceptores adecuados, produce una sensación de quemadura. Eso es lo que causa esa distintiva sensación y la irritación que la acompaña cada vez que nos echamos uno "de amor". Las aves no poseen los neuroreceptores necesarios para detectar la capsaicina, razón por la cual las aves, a diferencia de los mamíferos, los cuales sí los poseemos, no se enchilan. Esto tiene efectos curiosos. En primer lugar, hay que notar que los mamíferos tenemos muelas mientras que las aves no. Esto significa que la capsaicina es un mecanismo de defensa que emplea el chile para evitar que los mamíferos lo consuman, pues al poseer muelas, los mamíferos despedazamos las semillas y no contribuimos en nada a la propagación del chile. Las aves, al no poseer muelas, tragan el fruto entero y luego expulsan las semillas intactas, con lo cual ayudan al ciclo reproductivo del chile.
Todo esto funciona de maravilla para los chilitos hasta que tomamos en cuenta al ser humano, por ejemplo, los seres humanos nacidos entre el Bravo y el Grijalva, los cuales consumimos con alegría y entusiasmo chiles de todas las especies existentes (bueno, no realmente, pero la idea es esa), destrozando con nuestras muelas las semillas en el proceso. Sin embargo, cosa curiosa, contribuimos enormemente en el ciclo reproductivo del chile, pues lo sembramos, seleccionamos y cosechamos, tal como lo hemos venido haciendo desde hace muchos años. Desde un punto de vista puramente biológico, somos los grandes benefactores no sólo del chile, sino de un sinfín de especies de animales y vegetales.
Aún así, algo no me cuadra. Me pregunto que pensaría un chile acerca de esta situación.

Ese elusivo post de finales de Junio

Nada está saliendo en este momento. Supongo que haría bien en ponerme en marcha, sin embargo espero sentado. Espero como si pensara que algo va a suceder con sólo esperarlo, como si su sola invocación bastara. Por otro lado, no quiero ponerme en marcha. Quisiera que el día se fuera rápido, que cayera la noche. Es ya la época de lluvias y el cielo está lleno de nubes de color gris-azulado. Todo lo que aún falta por hacer se siente como una losa sobre la espalda, pero ni por mil estatuas en Guanajuato me emociona levantarla. ¿Cuánto falta para que se acabe el año?