martes, 7 de julio de 2009

Montealbán

Andaba escuchando al trío montealbán. Qué buenos son. Me hacen recordar aquellos años en los que mi papá ponía sus canciones los domingos y bailaba con Michelle y Monse cargadas una en cada brazo mientras yo los observaba. Daban vueltas por toda la sala bailando despacito. Siempre se me hizo chistosa la manera de bailar de mi papá, se me figuraba a un caracol, aunque sé que los caracoles no bailan, ni siquiera me puedo imaginar cómo se verá un caracol bailando. A lo mejor se vea como mi papá se veía los domingos por la mañana; con los pocos cabellos que le quedaban en la cabeza alborotados, negros aún, y con su bigote de Óscar de León, a veces sin camisa, el terror de las mujeres en la playa: hombre maduro, panza chelera, pelo en pecho, con una cadenita de oro y un bikini tipo speedo. Claro, no es que mi papá se haya dedicado a aterrorizar a nadie, pero la imagen se me hace chistosa.

Letargo

Está muy lento todo esto. Las cosas no se mueven, y seguirán así hasta el próximo lunes, cuando las pruebas vuelvan a la normalidad. Por lo pronto disfruto de la calma, pero me siento inquieto, como si viviera dentro del ojo del huracán. Esto se pondrá cabeza arriba a partir del próximo lunes y ni siquiera hay forma de mitigarlo, de ir avanzando poco a poco. Hay que esperar a que se nos venga la chamba encima, como una avalancha :-S