Según algunas definiciones modernas, las cuales tienen indudablemente un enfoque "bottom-up", la característica principal que define a un ser vivo es su capacidad para crear copias de sí mismo. Esto y nada más que esto. Olvidémonos de lo que nos enseñaba la maestra conchita de biología en la secundaria: que si un ser vivo nace, crece, se reproduce, se alimenta, excreta, respira, reacciona a su entorno, etc. Ahora resulta que un ser únicamente necesita ser capaz de crear copias de sí mismo para ser considerado un ser viviente. Yo le veo principalmente dos problemas a esto, aunque para ser sincero no he tenido oportunidad de echarle demasiado cerebro al asunto, y para ser aún más sincero, me da un poco de flojera hacerlo:
1. El virus. Más allá del organismo patógeno de todos conocido, el cual me hizo pasar más de nueve meses con la nariz congestionada durante el 2009 y que además parece que me va a volver a atacar, a juzgar por la comezón que siento en la garganta y el ardor en mi nariz. Me refiero al virus informático. Alguna vez Hawking dijo que este singular (plural) amiguillo debería ser considerado un ser vivo que se reproduce en la memoria de una computadora, que en ocasiones es capaz de mutar y reaccionar a su entorno, en fin, que despliega algunas características que un virus común y corriente, como el del catarro polaco no. Esto amplía nuestros horizontes, creo yo.
2. La gente que se toma muy en serio eso de reproducirse. A últimas fechas se habla mucho de la contaminación, de la carencia de recursos no renovables, del calentamiento global y de un montón de otros temas apocalípticos. De lo que no se habla es de que la gente sigue reproduciéndose como cucarachas, generando así más y más seres humanos que usan aerosol, desperdician agua, compran automóviles, queman basura en sus patios de enfrente y lo peor de todo: que se reproducen como cucarachas. A estas fechas, con la situación en que vivimos vale la pena preguntarse si eso de tener tantos hijos como se nos venga en gana es en realidad un derecho inalienable, algo que no se le puede negar a alguien sin pisotear sus derechos humanos. No importa que subsistan al mes con un salario mínimo y que ya tengan otros cinco hijos, señor y señora X, ustedes tienen el derecho, qué digo el derecho, la obligación para con dios y la patria de tener más hijos. Enséñenles a ser irresponsables y cachondos, gandallas y agresivos. Aquí entra en juego una interesante consecuencia: las personas con mayor nivel educativo/social/económico/humano tienden a tener menos hijos, lo cual a largo plazo provoca un embrutecimiento en el promedio de la población, la cual tiende a tener más hijos. Conclusión: estamos fregados. Creo que ya me puse cachondo...
1. El virus. Más allá del organismo patógeno de todos conocido, el cual me hizo pasar más de nueve meses con la nariz congestionada durante el 2009 y que además parece que me va a volver a atacar, a juzgar por la comezón que siento en la garganta y el ardor en mi nariz. Me refiero al virus informático. Alguna vez Hawking dijo que este singular (plural) amiguillo debería ser considerado un ser vivo que se reproduce en la memoria de una computadora, que en ocasiones es capaz de mutar y reaccionar a su entorno, en fin, que despliega algunas características que un virus común y corriente, como el del catarro polaco no. Esto amplía nuestros horizontes, creo yo.
2. La gente que se toma muy en serio eso de reproducirse. A últimas fechas se habla mucho de la contaminación, de la carencia de recursos no renovables, del calentamiento global y de un montón de otros temas apocalípticos. De lo que no se habla es de que la gente sigue reproduciéndose como cucarachas, generando así más y más seres humanos que usan aerosol, desperdician agua, compran automóviles, queman basura en sus patios de enfrente y lo peor de todo: que se reproducen como cucarachas. A estas fechas, con la situación en que vivimos vale la pena preguntarse si eso de tener tantos hijos como se nos venga en gana es en realidad un derecho inalienable, algo que no se le puede negar a alguien sin pisotear sus derechos humanos. No importa que subsistan al mes con un salario mínimo y que ya tengan otros cinco hijos, señor y señora X, ustedes tienen el derecho, qué digo el derecho, la obligación para con dios y la patria de tener más hijos. Enséñenles a ser irresponsables y cachondos, gandallas y agresivos. Aquí entra en juego una interesante consecuencia: las personas con mayor nivel educativo/social/económico/humano tienden a tener menos hijos, lo cual a largo plazo provoca un embrutecimiento en el promedio de la población, la cual tiende a tener más hijos. Conclusión: estamos fregados. Creo que ya me puse cachondo...
