martes, 27 de octubre de 2009

Catarsis II

Como suele suceder, las palabras dictaron el rumbo de los acontecimientos. Los actos fueron determinados de antemano. Una palabra dicha en el momento exacto, un guiño, una sonrisa de medio lado y en ese momento la noche se escribió en piedra. Nosotros, como títeres en el teatro de la vida seguimos obedientes nuestros papeles tantas veces representados anteriormente, los papeles que tantas veces habremos de representar aún. La noche siguió, fría, implacable. Mis ojos ardían por dentro, con esa sensación de arena bajo el párpado. La espalda como un saco de plomo, los hombros caídos y en la mente la fantasía, el recuerdo imaginario de la noche que no fue pero que pudo haber sido.

Futuro

A veces me sorprendo por mi capacidad para ver el futuro. Esta noche todo sucedió tal y como lo vi en esa película en mi cabeza. Detalles más, detalles menos.