Cuando me enteré de que mi papá pudo haber apelado la decisión de PEMEX de liquidarlo cuando desapareció la subdirección de proyectos y construcción de obras, en donde el trabajaba con el puesto de coordinador general pero no lo hizo, creo que odié a mi papá. En lugar de eso intentó abrir tres negocios, compró las placas de un taxi y contrató a un par de conductores para que lo trabajaran y se dedicó a su sueño: convertirse en el entrenador de un equipo femenil de baseball amateur. Las damas de Seeknay, que es "Yankees" al revés. Incluso fueron campeonas de la temporada 93-94 en las canchas que hay en frente del Benavente, en la colonia petrolera. En aquel entonces tendría mi papá alrededor de 49 años. Hoy yo tengo veinte menos y me pregunto qué habría hecho en su lugar. Supongo que lo mismo, excepto que yo habría mandado a mis hijos a escuelas de gobierno en lugar de seguir pagando privadas, y en lugar de entrenar un equipo de baseball, a lo mejor habría reclutado a un cuarteto de xochimilcas para que me acompañaran en la sección rítmica. En lugar de placas de taxi, probablemente compraría una Gibson LesPaul con la tapa perlada y color beige con los botones dorados. No me importa si no trae Floyd Rose. Un bajo de seis cuerdas, porque suenan bonito, no porque en realidad tenga la menor idea de qué hacer con semejante bestiecilla, y tal vez una caja de ritmos en lugar de una batería acústica pues mi coordinación entre bombo, tarola y hi-hat es pésima pero mi sentido del ritmo no tanto.
Papá ¡Felicidades por el campenoato femenil de la temporada 93.94!
Papá ¡Felicidades por el campenoato femenil de la temporada 93.94!
