miércoles, 9 de diciembre de 2009

Rubi

Me acaban de dar la noticia de que mi abuelita está hospitalizada. Me hace sentir desconcertado, con una pesadez en el estómago que es difícil de describir. Me hace recordar que apenas hace un par de días estaba pensando en llamarla, sólo para saludar, sólo para ver cómo andaban las cosas por Coatza; que si el calor, que si el dengue anda azotando nuevamente. Ahora todo eso parece falaz y yo no llamé para oir las falacias. No sé por qué es tan difícil. No sé cuántas veces más voy a tener que quedarme con esta insatisfacción de no haber hecho algo tan sencillo no sé ni por qué. Y sin embargo me sigue dando esa sensación de que no me queda nada más por decirle a la gente importante en mi vida. Creo que ya lo he dicho todo, y aunque sé que a la mayoría de las personas les encanta escuchar nuevamente las viejas noticias, hay algo que me mueve al mutismo, a la contemplación silenciosa, a pensar que tienen que saberlo, después de tantos años, tienen que saberlo ya todos, porque ahora no hay intervalos que cubrir.