lunes, 8 de marzo de 2010

Siempre no, gracias.

Estoy que me recargo en la pared. Me hacen venir a la oficina en la madrugada para que al fin de cuentas me digan que se equivocaron y que en realidad no tenía que haber venido hoy, que probablemente sea mañana. Usted disculpe, joven. Ahora váyase a medio dormir porque mañana lo vamos a necesitar aquí a las 3 am.