miércoles, 6 de enero de 2010

Propósitos de año nuevo

Hace poco me preguntaron cuáles de mis propósitos del año 2009 había cumplido. Mi respuesta fue un lacónico "ninguno", lo cual provocó que mi interlocutor diera por terminada la conversación reclamándome la antipatía. Sinceramente, al evaluar los sucesos del año anterior, encuentro que no cumplí con ninguna meta, y no quiero decir con esto que el 2009 haya sido un año sin logros pues de hecho pasaron algunas cosas buenas: Mandy adquirió la ciudadanía gringa, mis trámites ya están corriendo, me dieron un aumento de sueldo en el trabajo, leí alguno libros maravillosos, etc. Sin embargo, ninguna de estas cosas fue anticipada. Sencillamente ocurrieron. Ocurrieron o podrían no haber ocurrido, y siento que me habría dado igual. Incluso en este momento los dados están rodando y siento que me encuentro esperando el resultado sin preocuparme demasiado por cuál será, y se me hace difícil pensar en una lista de propósitos para el 2010. Bajar de peso es el clásico, y que además nadie cumple. Viajar me será absolutamente imposible, a menos que mágicamente me sean concedidos un montón de días de vacaciones y además de eso, los medios (el dinero, pues) para poder hacerlo. ¿Salirme de la empresa y probar suerte por mi propia cuenta? No es el momento para eso, aunque más adelante es probable que sea la opción natural. ¿Comprar instrumentos y equipo y montar un estudio? Buen chiste. ¿Un ascenso en el trabajo? Supongo que si le doy chicharrón a mi jefazo el gerente de EAI y .net podría necesitar andar de tacuche más seguido. En fin, creo que mi propósito de año nuevo es vivir otros 365 días y reevaluar mi situación antes de elaborar una bella listita de propósitos.