jueves, 11 de marzo de 2010

Juno

A propósito, ¡Felicidades hijito!

Onomásticotopeya

Hoy es el cumpleaños número cuatro de mi pequeño. No sé por qué razón se siente distinto de los cumpleaños anteriores. Tal vez el número cuatro representa el pase definitivo de la... no sé cómo se dice en español, pero creo que en inglés sería algo así como el ir from infancy to childhood, o lo que es lo mismo, ahora se siente como que mi bebito es finalmente un niño. Hace un par de años que dejó de usar pañal durante el día, un año desde que dejó de pedir leche en vasito con chupón. Más o menos tres meses desde que dejó definitivamente los pañales nocturnos (en realidad hace mucho más tiempo que dejó de necesitarlos, pero el ocasional derrame nos asustaba a lo mejor un poco más de la cuenta). Sabe escribir su nombre con ayuda de su mamá y es capaz de reconocerlo escrito. Es lo suficientemente inteligente como para intuir que más allá del veinte, los nombres de todos los números siguen una cierta regla, que aunque no sepa decir cuál es, se da cuenta que la secuencia es la misma (veinti...,treinta y...,cuarenta y..., etc.), entiende que debe obedecer a papá y mamá y cuidar a su hermana, y en fin, tantas cosas. Me da gusto tenerlo. Me gusta su voz, me gusta platicar con él, imaginarme que soy un candito y que el contesto todas esas cosas que siempre quiso saber acerca de los canditos. Me gusta verlo dormir, besar sus labios, sus ojitos cerrados, acostarlo por las noches. Me gusta pensar que cuando cumpla doce años me va a platicar acerca de sus cosas, que cuando cumpla quince me va a obligar a acompañarlo a saltar en paracaídas o algo así, aunque sé que falta tanto para eso... en fin, me gusta ser papá, y hoy se cumplen cuatro años desde que empecé a serlo.