Después de dos semanas de vacaciones patrocinadas por el bueno del Varicella Zoster regresé a la oficina. Se me hizo chistoso ver cómo algunas personas trataban de evitarme mientras que otras me saludaban de lejos. Lo mejor del día fue una compañera que al verme me sonrió mientras agitaba su manilla a la distancia, sin querer acercarse a menos de dos metros de mí. Luego otra compañera me contó lo siguiente:
Pituca - Oye, ¿Saludaste a Enrique?
Petaca - Sí
Pituca - ¿De beso?
Petaca - Sí
Pituca - Yo no, mejor lo saludé desde lejos
Petaca - Pues qué crees, yo lo saludé de beso y después te saludé de beso a ti
Pituca - ¡PLOP!
