sábado, 26 de febrero de 2011

Pariendo chayotes

Curiosa la vida, siempre hay algo en medio. Varias cosas me están molestando en este momento. En teoría todo debería andar muy bien: estoy a poco más de una semana de iniciar una nueva vida en los united states of zombieland, así, en minúsculas porque todavía no se han ganado las mayúsculas, démosles un poco de chance; pero como de costumbre hay algo más, problemas familiares en esta ocasión. Tengo que viajar a Coatza de pisa y corre, y espero llevarme a mi Juno. Me encanta la idea de llevarlo, estar con él ocho horas de corrido, escuchándolo, viéndolo dormir sobre mi regazo y besándolo mientras duerme. Ojalá y las circunstancias fueran un poco más favorables.

En pocos días dejo México y ya no creo que llegue siquiera a despedirme. Igual y algún día regreso, nada más para ver la ciudad desde lo alto de la torre mayor, o para conocer Teotihuacan, increíble que en casi dieciséis años de beber, vivir y sentir como chilango nunca haya encontrado el tiempo para conocer las pirámides del sol y la luna, cantar unas rancheritas en Xochimilco o montar a caballo en la marquesa. Todas esas cosas que como están "ahí" te da flojera ir a verlas, pero cuando resulta que ya no van a estar "ahí", te dan ganas de ver. Curiosa la vida.

Por lo pronto espero aquí sentado, muriéndome de calor aunque tenga el ventilador frente a mi cara, inflamándome los cornetes que sé que en plena madrugada me van a despertar, echándome viento cálido como salido de un intestino perezoso.

domingo, 13 de febrero de 2011

Juárez Part II

Me tuve que ir corriendo a Ciudad Juárez porque resulta que a los de DHL se les olvidó que me la tenían que mandar a mi casa. Estaba muy campante esperando y en eso se me ocurrió hablarles. Por poco y se me caen los calzones cuando me dijeron que no sabían nada de nada. Consulté con la guía y mi visa estaba en Juárez. Hablé de nuevo y me dijeron que tenía dos días para recogerla o si no la mandaban de regreso no sé a dónde. Salí de la oficina de emergencia (o sea media hora antes de la salida) y me fui a casa a recoger una camisa, mi cepillo y una cobija, porque estaban bajo cero en Juárez, de ahí al aeropuerto y dos horas y media más tarde estaba en la frontera. Hacía un frío de los mil millones de demonios. Originalmente tenía planeado no gastar más de lo necesario, así que me iba a quedar en el aeropuerto hasta que abrieran el DHL, pero no me pude aguantar el frío y me fui a un hotel que habíamos visto en la visita anterior y que además está justo frente al consulado. Estaba baratón, en comparación con los demás, así que decidí pasar la noche ahí. Por la mañana me fui a desayunar al Denny's porque me había quedado con el antojo desde la vez pasada, a pesar de que ya había comido ahí. El desayuno: Dos huevos revueltos con salchichas "breakfast", papa hash brown, jamón y tocino dorado acompañados con un par de hot-cakes (panqueques o pancakes de ahora en adelante) muy ricos, y por supuesto, lo que nunca puede faltar, especialmente cuando amaneces a seis grados bajo cero: la coca-cola bien helodia. Después de hablar con mi esposa y de avisarle a mi mamá que andaba en Juárez me fui al dhl a recoger mi paquete. Todo resultó bien y al cabo de media hora ya me estaban dando la visa de residente de los iunaited steits. Me dijeron que tenía que ir al Paso para que me la sellaran y que con eso concluía el trámite. Le pedí al taxista que me llevara al puente Zaragoza, cosa que hizo de muy buena gana, por módicos 700 pesitos. Estuvo bueno porque me llevó a todos lados. Primero a buscar un estudio fotográfico para sacarme un par de fotos que tenía que entregar en las oficinas del cruce (otros 100, me lleva) y luego me acompañó a cruzar el puente a pie. En el puente hacía un frío que nunca antes había sentido en la vida. Se me estaban congelando los cachetes, las orejas, la nariz y los dedos gordos de los pies. Por suerte después de eso el trámite estuvo muy corto, creo que no esperé ni media hora cuando ya tenía mi visa sellada. El oficial consular me felicitó y me dijo que a partir de ese momento podía pasar a EU a estudiar, trabajar o hacer prácticamente lo que se me viniera en gana. Por último me llevó de regreso al aeropuerto, para esto, eran como las 11 de la mañana y mi avión salía hasta las 6. Agarré forma en uno de los asientos de la sala de espera como hasta las 3, que vi a una de las vendedoras con una bolsita como de tamales. Le pregunté dónde los había comprado y me dio las instrucciones para llegar al comedor de empleados del aeropuerto. A pesar de que afuera el frío seguía de los mil demonios, el hambre ganó y me fui al comedor. Otra vez se me iban a congelar los cachetes y los dedos gordos de los pies pero al menos estuvo buena la comida. A partir de ahí el tiempo se fue más rápido y de repente ya estábamos sobrevolando el detritus defecal. Llegué a la ciudad exactamente 24 horas después de haber salido, con visa sellada en mano y listo para comenzar un nuevo capítulo en mi vida.

sábado, 5 de febrero de 2011

Al fin

Finalmente me aprobaron la visa. Finalmente. Vaya que se dieron a desear. Ahora todo se siente irreal, a poco tiempo de emprender un nuevo viaje. Apenas ayer platicaba con unos compañeros del trabajo acerca de la peculiar situación de mi vida. Nací en Veracruz, me fui a Guanauato y después al D.F., me conseguí una mujer de Jalisco, mi hijo nació en California y mi hija en Michoacán. En la mira están Massachusetts y sobre todo Maine. Por lo pronto nos tendremos que conformar con la sobrevalorada California.

Me da algo de nervios eso de volver a buscar trabajo, ir a entrevistas, poner sonrisa de Koolaid-man, tratar de caerle simpático al que seguramente será tu jefe directo y todo eso. Si no resulta me voy a audicionar al Roxy, en una de esas es chicle y pega.

martes, 1 de febrero de 2011

Cool gadgets

Un compañero recién se compró su Blackberry. No tengo nada en contra de este aparatejo, incluso estoy dispuesto a ceder un poco y aceptar que el iPhone está bonito (aunque hay muchas cosas acerca de este último que no me gustan). Lo que es cierto es que uno de los ganchos que las compañías usan para vendernos sus productos de última moda es su apariencia externa. Tienen unos diseños con colores metálicos lustrosos o a veces de un negro intenso, no falta el rosita para las fresitas y quién sabe cuántas cosas más, siempre agradables a la vista. Irónicamente, esa apariencia externa tan mona es generalmente ocultada por unas fundas de hule o plástico nada llamativas, lo cual me hace pensar en para qué demonios nos dejamos convencer por un hermoso diseño (que además no nos sale de a gratis) si al final de cuentas va a ir a parar debajo de una horrible funda, para que no se maltrate. No sé ni con qué comparar este peculiar fenómeno. Se me ocurre pensar en un árabe que se case con un viejorrón y después la obigue a usar una burka, pero termina por ser un mal ejemplo: nuestro amigo del medio oriente se puede dar el lujo de encuerar a su viejorrón todas las noches y disfrutarla él solito, cosa que no creo que los orgullosos poseedores del iPhone, iPod, iPad, Blackberry, Nokias, Motorolas, etc., hagan. Igual y me eqivoco y haya por ahí algún individuo razonable que por la noche al llegar a su casa le quite la funda al celular y se ponga a mirarlo con ojos de borrego a medio morir durante un ratito. Al fin y al cabo, por eso pagó.

Twenty eleven flu season

Maldita gripa. Y lo peor es que ni siquiera hace frío. No hay nada peor que estar mal de la garganta con clima cálido. Se te antoja una coca bien helodia, se te antoja una graciela bien muerta, un helado aunque sea de beso de ángel o pétalo de rosa, pero no puedes, no puedes... a lo mejor por eso se te antoja. Y lo peor es eso de intentar rascarse el paladar con la lengua, esa carita cracterística de "no me hables, que me estoy rascando el paladar con la lengua". Hay quien dice que lo mejor es echarse un tequilita pero luego me pongo a pensar: maldito virus, si no lo aguanto en su sano juicio, imagínate borracho. Entonces lo único que nos queda es aplicar aquella máxima que reza "Ajo y agua", en castizo, a joderse y aguantarse.