domingo, 13 de febrero de 2011

Juárez Part II

Me tuve que ir corriendo a Ciudad Juárez porque resulta que a los de DHL se les olvidó que me la tenían que mandar a mi casa. Estaba muy campante esperando y en eso se me ocurrió hablarles. Por poco y se me caen los calzones cuando me dijeron que no sabían nada de nada. Consulté con la guía y mi visa estaba en Juárez. Hablé de nuevo y me dijeron que tenía dos días para recogerla o si no la mandaban de regreso no sé a dónde. Salí de la oficina de emergencia (o sea media hora antes de la salida) y me fui a casa a recoger una camisa, mi cepillo y una cobija, porque estaban bajo cero en Juárez, de ahí al aeropuerto y dos horas y media más tarde estaba en la frontera. Hacía un frío de los mil millones de demonios. Originalmente tenía planeado no gastar más de lo necesario, así que me iba a quedar en el aeropuerto hasta que abrieran el DHL, pero no me pude aguantar el frío y me fui a un hotel que habíamos visto en la visita anterior y que además está justo frente al consulado. Estaba baratón, en comparación con los demás, así que decidí pasar la noche ahí. Por la mañana me fui a desayunar al Denny's porque me había quedado con el antojo desde la vez pasada, a pesar de que ya había comido ahí. El desayuno: Dos huevos revueltos con salchichas "breakfast", papa hash brown, jamón y tocino dorado acompañados con un par de hot-cakes (panqueques o pancakes de ahora en adelante) muy ricos, y por supuesto, lo que nunca puede faltar, especialmente cuando amaneces a seis grados bajo cero: la coca-cola bien helodia. Después de hablar con mi esposa y de avisarle a mi mamá que andaba en Juárez me fui al dhl a recoger mi paquete. Todo resultó bien y al cabo de media hora ya me estaban dando la visa de residente de los iunaited steits. Me dijeron que tenía que ir al Paso para que me la sellaran y que con eso concluía el trámite. Le pedí al taxista que me llevara al puente Zaragoza, cosa que hizo de muy buena gana, por módicos 700 pesitos. Estuvo bueno porque me llevó a todos lados. Primero a buscar un estudio fotográfico para sacarme un par de fotos que tenía que entregar en las oficinas del cruce (otros 100, me lleva) y luego me acompañó a cruzar el puente a pie. En el puente hacía un frío que nunca antes había sentido en la vida. Se me estaban congelando los cachetes, las orejas, la nariz y los dedos gordos de los pies. Por suerte después de eso el trámite estuvo muy corto, creo que no esperé ni media hora cuando ya tenía mi visa sellada. El oficial consular me felicitó y me dijo que a partir de ese momento podía pasar a EU a estudiar, trabajar o hacer prácticamente lo que se me viniera en gana. Por último me llevó de regreso al aeropuerto, para esto, eran como las 11 de la mañana y mi avión salía hasta las 6. Agarré forma en uno de los asientos de la sala de espera como hasta las 3, que vi a una de las vendedoras con una bolsita como de tamales. Le pregunté dónde los había comprado y me dio las instrucciones para llegar al comedor de empleados del aeropuerto. A pesar de que afuera el frío seguía de los mil demonios, el hambre ganó y me fui al comedor. Otra vez se me iban a congelar los cachetes y los dedos gordos de los pies pero al menos estuvo buena la comida. A partir de ahí el tiempo se fue más rápido y de repente ya estábamos sobrevolando el detritus defecal. Llegué a la ciudad exactamente 24 horas después de haber salido, con visa sellada en mano y listo para comenzar un nuevo capítulo en mi vida.